Las amígdalas palatinas, conocidas popularmente como anginas, son dos masas de tejido linfoide situadas a ambos lados de la garganta (faringe). A menudo, las personas solo prestan atención a ellas cuando se inflaman, causan dolor intenso al tragar o presentan molestas placas de pus. De hecho, una pregunta muy común en la consulta médica es: ¿para qué sirven realmente las amígdalas y qué pasa si me las quitan?
En este artículo explicaremos su función en el sistema inmunológico, por qué se enferman y los criterios médicos actuales para decidir cuándo es conveniente realizar una cirugía para extraerlas.
1. La Función de las Amígdalas: La Primera Línea de Defensa
Las amígdalas forman parte del anillo linfático de Waldeyer, una barrera defensiva de tejido linfoide que rodea la entrada de las vías respiratorias y digestivas (junto con las adenoides y la amígdala lingual).
Su función principal es actuar como centinelas inmunológicos:
- Muestreo de patógenos: Al respirar o comer, las bacterias y los virus entran en contacto con la superficie de las amígdalas. Sus hendiduras profundas (llamadas criptas amigdalinas) atrapan estos agentes extraños.
- Producción de anticuerpos: El tejido linfoide de las amígdalas procesa los patógenos y “entrena” a los glóbulos blancos para producir anticuerpos específicos que ayudarán al resto del cuerpo a combatir la infección.
Esta función defensiva es más activa durante la infancia (entre los 3 y 10 años), cuando el sistema inmunológico se está adaptando al entorno. Con la pubertad, las amígdalas suelen atrofiarse y perder volumen, ya que otros órganos asumen la producción principal de defensas.
2. Padecimientos Comunes de las Amígdalas
Debido a que están expuestas constantemente a microorganismos, las amígdalas pueden inflamarse y enfermarse:
A. Amigdalitis Aguda (Infección de Anginas)
Es la inflamación infecciosa provocada por virus (más común en niños pequeños) o bacterias (como el estreptococo, frecuente en edad escolar).
- Síntomas: Dolor de garganta severo al tragar, fiebre elevada, ganglios inflamados en el cuello, y presencia de puntos o placas blancas de pus sobre el tejido amigdalino inflamado.
B. Amígdalas Hipertróficas (Tamaño Excesivo)
En algunos pacientes, la inflamación crónica o la predisposición genética hace que las amígdalas alcancen un tamaño desproporcionado. Esto puede obstruir físicamente el paso del aire.
- Consecuencias: Dificultad para respirar, ronquido nocturno severo, pausas respiratorias al dormir (apnea obstructiva del sueño) y problemas en el desarrollo dental o facial del niño.
C. Caseum o Tonsilolitos (Piedras en las Anginas)
Ocurre cuando residuos de comida, saliva y células muertas se acumulan en las criptas profundas de las amígdalas y se calcifican. Tienen aspecto de pequeñas piedras blancas o amarillentas con un olor muy desagradable. Es una causa frecuente de mal aliento (halitosis) y sensación de cuerpo extraño en la garganta, pero no se trata de una infección de pus.
3. ¿Cuándo se deben quitar las amígdalas?
Hace algunas décadas, las amígdalas se extirpaban de forma casi sistemática ante cualquier dolor de garganta recurrente. Hoy en día, la práctica de la otorrinolaringología sigue criterios clínicos rigurosos para determinar si un paciente se beneficiará de la cirugía (amigdalectomía).
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Criterios de Aceptación Quirúrgica
La extracción de las amígdalas está indicada principalmente en los siguientes casos:
- Amigdalitis recurrente de origen bacteriano: Pacientes que presentan más de 7 infecciones en un año, más de 5 por año durante dos años consecutivos, o más de 3 por año durante tres años (criterios de Paradise).
- Apnea Obstructiva del Sueño (AOS): Cuando el tamaño gigante de las amígdalas (junto con las adenoides) bloquea la respiración del niño o adulto durante el sueño.
- Absceso periamigdalino: Acumulación de pus en el espacio alrededor de la amígdala que causa dolor severo y dificultad para abrir la boca (trismus).
- Caseum crónico severo: Si los tonsilolitos causan mal aliento persistente o dolor de garganta constante y no mejoran con medidas de higiene o gárgaras.
- Sospecha de tumoración: Si una amígdala es significativamente más grande que la otra sin datos de infección activa.
4. ¿Qué pasa si me quitan las amígdalas? ¿Bajarán mis defensas?
Esta es la preocupación más recurrente. Estudios científicos a largo plazo demuestran que la amigdalectomía no debilita el sistema inmunológico del paciente ni lo hace más propenso a contraer infecciones.
El organismo cuenta con cientos de ganglios linfáticos y otros tejidos defensores en todo el cuerpo que asumen la función protectora de forma inmediata. Al retirar unas amígdalas enfermas u obstructivas, se elimina un foco de inflamación constante y se mejora radicalmente la calidad de vida y el sueño del paciente.
Si tú o tu hijo sufren de infecciones recurrentes de garganta, ronquido nocturno o molestias constantes, te invitamos a agendar una consulta de otorrinolaringología en Guadalajara con la Dra. Karla Sanz o conocer las opciones en nuestra sección de amígdalas y adenoides en Guadalajara para una valoración clínica profesional.
Referencias Científicas y Fuentes Médicas
- American Academy of Otolaryngology-Head and Neck Surgery (AAO-HNS). Clinical Practice Guideline: Tonsillectomy in Children.
- Mayo Clinic. Tonsillitis: Symptoms, Causes, Diagnosis, and Treatment.
- MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.). Amigdalectomía: Información para el paciente.
Dra. Karla Sanz
Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello
Especialista certificada en la prevención, diagnóstico y tratamiento médico y quirúrgico de enfermedades del oído, nariz, garganta y estructuras de la cabeza y el cuello en Guadalajara.